Queridos todos,
Siento esta larguísima ausencia (en caso de que a alguien me haya esperado y en caso de que a ese alguien se le haya hecho larga, claro), pero las musas me habían abandonado.
Sí, es cierto. Debo confesar que mi falta de "posteo" no se ha debido a lo ajetreado de los tiempos que corren ni a la falta de ídem ni a las continuas visitas al médico acompañando a los autores de mis días, se trataba simplemente (o no tan simple) de una falta absoluta de inspiración.
Hice algún intento (pocos, la verdad), pero no muchas de esas líneas estaban a la altura de vuestros ojos, así que las dejé morir en el fondo de la papelera de reciclaje de mi portátil. (gggrrrrssshhh - ruidito de eliminación de archivo).
Hasta ahora. Los dioses se han apiadado de mi y han intervenido. De un modo extraño, pero intervenido al fin y al cabo y estoy agradecida por ello.
Y eso? Os preguntaréis, mis queridos lectores.
Y yo corro a responder:
Los dioses no me han enviado una musa, pero sí un "hacedor de submarinos”.
Nota: No es él quién aprieta los tornillos y/o escoge el color para pintarlos. La realidad es mucho más prosaica. Hace números ... no tengo claro si éstos son para que los submarinos “anden”, para que no se hundan o para que no les entre agua ... en cualquier caso, su números son indispensables e imprescindibles, no?
El "hacedor" de submarinos (en adelante HS) llegó a mi al inicio del puente. Una ciudad que no es la mía, una alegría desbordada (casi maníaca) por el reencuentro con familia y amigos y un bar de tapas.
Allí estaba él con unos amigos (a su vez amigos de mi amiga) que se iban a dormir y preguntando si podía unirse a nosotras porque no tenía sueño (luego me confesó que se había levantado a las cinco de la mañana y que estaba agonizando).
Aceptamos su oferta y nos quedamos con su mesa y con él. El chico era agradable (un muchacho muy “apañao” que diría mi madre), se sentó a mi lado e intentó entablar conversación conmigo. Pero yo estaba totalmente centrada en mi amiga del alma de mis veranos de adolescente en La Manga. Llevábamos años sin vernos!! (unos cuatro).
Un par de veces me rozó el antebrazo delicadamente, como si fuera un accidente (yo llevaba un jersey de manga corta). Y yo sin pillar nada ... salvo su bonita sonrisa con “hoyitos”.
Al cambiar de garito y tener algunas bajas en el grupo, la cosa se quedó más íntima. Mi amiga, él y yo. Y cuando ella fue al baño a mi subidón de felicidad maníaca, a mis tres cervezas en el cuerpo y a mi no se nos ocurrió nada mejor que preguntar directamente:
“Estás ligando conmigo? Estoy "algo" desentrenada y no estoy segura.”
Supongo que no fue la mejor de las ideas y desde luego no la más delicada, pero él no se cortó.
“Se te ocurre alguna otra razón por la que puedo estar yo aquí? No podrías ser sólo tú?”
Y como no supe qué contestar, él decidió por los dos y me besó (un besito ... nada de final de película con música de Puccini in crescendo).
Enoooooooooooooooooooooooorme sonrisa por mi parte. 
La noche continuó siendo una de las más divertidas de los últimos meses. Cambiamos de garito otra vez y empecé a encontrarme con más amigos de mi adolescencia, gente a la que hacía casi veinte años que no veía. Risas, abrazos, resúmenes de vida en cinco minutos y muchos “estás igual, pareces una cría!!!” (y mi autoestima por las nubes).
Y él conmigo.
Y yo ... intentando averiguar su nombre.
(Debo confesar que cuando se presentó había mucho ruido y no entendí su nombre y mi amiga no lo recordaba).
Y él acariciándome un mechón de pelo.
Y yo ... mmmmm, te llamabas? Quiero empezar a bordar las toallas con nuestras iniciales ...
Y él ... cara de póker.
Y yo ... a ver cómo te grabo en mi telefonillo.
Y él ... dándome el número, pero no su nombre.
El resto del puente, en lo que a él respecta, nos dio para que me dijera su nombre, para un abracito tierno (soy mimosín y a veces me escandalizo de mi misma, no hace falta que os escandalicéis vosotros), un par de besitos, varios sms’s y una caña "a dos". Él ya tenía planes y se marchaba fuera con unos amigos.
Y mi inspiración ha dado para este post y para un bonito e-mail que le envié hace ya seis días y que todavía no ha contestado. Parece que los dioses se dedican ahora a jugar a la guerra de barcos ... ya imagino la escena:
Apolo: “C4!!”
Artemisa: “Submarino. Tocado y hundido”.
De todos modos, me mantengo optimista. Alguien que escribe unos maravillosos sms’s con puntuación, con todas las letras en todas las palabras y sin faltas, seguro que tiene la caballerosidad necesaria para mandarme a la mierda personalmente y no haciendo un cobarde mutis por el foro. Así que todavía espero (al menos durante un par de días más) que HS se decida a entrar a mi trapo y a "salvar nuestra distancia" porque como muy bien dijo Lnita "uno de los dos vive lejos, aunque aún no sabemos cuál".
Por cierto, al día siguiente, volví a ligar ... aunque esta vez no me interesé nada. Esta claro, mi público no está en mi ciudad. Debería mudarme?
Besos!!